Argumento del octavo libro

Argumento del octavo libro
Declarada ya en los libros pasados toda la materia de virtudes y de vicios, la cual
para el fin humano, que es la verdadera felicidad (como está mostrado), importa
el todo, réstale al filósofo tratar de la amistad, como de cosa muy trillada entre
los hombres, y muy necesaria para cualquier género de estado. Que parece haber
sido ésta divina providencia para que nos amásemos los unos a los otros, que esta
es la voluntad de nuestro Dios, y para que ninguno se ensoberbeciese, que todos
los hombres tuviésemos necesidad los unos de los otros, y no hobiese estado de
hombres que a otros no hobiese menester. Porque el rey tiene necesidad de sus
súbditos para conservar su reino, y los súbditos tienen necesidad de la prudencia del
rey para vivir en paz y quietud. Y el rico tiene necesidad del pobre para que le haga
sus haciendas, y el pobre del rico para que le mantenga y le dé en qué ganar la vida.
De manera que esta nuestra vida es una manera de feria en que, dando y recibiendo,
se conserva la humana compañía. Trata, pues, de la amistad varias cosas, como
largamente lo veremos, y declara cuán diversas maneras hay de amistad, y qué
partes ha de haber en los amigos, y cuál es la perfeta amistad y cuál la lisonjería, y
otras muchas cosas dignas de saber.

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