Capítulo II
Qué cosas son amables
Propuesta la utilidad de la amistad y las dudas que della se ofrece disputar, por
cuanto procede de amistad, y el amor muévese de la cosa que es amable o digna
de amar, trata en el capítulo presente cuáles cosas son amables, y propone tres
maneras dellas: buenas, útiles y dulces, y éstas en dos maneras: unas que son tales
de suyo, y otras que, no siéndolo, son tenidas por tales. Después declara cómo en
el amor de las cosas que no tienen sentido, no se puede fundar el amistad, por no
haber corresponsión de parte dellas.
Pero por ventura se entenderá mejor todo esto, si se entiende y declara qué es
lo que es amable. Porque no parece que se ha de amar toda cosa, sino aquella que
es digna de amor, la cual es o buena, o suave, o útil. Aunque también parece útil
aquello de lo cual procede algún bien o algún deleite, de manera que lo bueno y lo
deleitoso serán cosas amables como fines. Pero, ¿es verdad que aman los hombres
lo que de suyo es bueno, o lo que a ellos les es bueno? Porque discrepan algunas
veces estas cosas. Y lo mismo acaece en las cosas del deleite. Parece, pues, que
cada uno ama lo que es bueno para sí, y que lo que es absolutamente bueno, es
también absolutamente amable; pero, particularmente a cada uno le es amable
porque es bueno para él. Ama, pues, cada uno, no lo que es bueno para sí, sino lo
que le parece a él que es bueno, aunque en esto no hay ninguna diferencia, porque
aquello tal será aparentemente amable. Siendo, pues, tres los géneros de las cosas
por las cuales aman, el amor de las cosas que carecen de alma no se dice bien el
amistad, porque no hay en ellas correspondiente amor, ni voluntad del bien dellas,
porque cosa de reír sería que uno dijese que desea todo el bien al vivo, y si desea
que se conserve es por gozar dél. Pero al amigo dicen que se le ha de desear todo
bien por su proprio respecto, y a los que desta manera desean el bien llámanlos bien
aficionados, o bien quirientes, si de parte del otro lo mismo no les correspondo.
Porque el amistad es una buena voluntad en los que en ella se corresponden. ¿O
ha de añadirse que se sepa? Porque muchos tienen buena voluntad a los que nunca
han visto, sino que los tienen en reputación de buenos o de útiles, y lo mismo
le puede acontecer a alguno de aquellos tales para con este tal. Manifiesta cosa,
pues, es que estos tales se tienen buena voluntad el uno al otro; pero amigos,
¿quién dirá que son, no conociéndose el uno al otro ni entendiéndose las aficiones?
Conviene, pues, que el uno al otro se tengan buena voluntad y se deseen todo
bien, y que esto lo entienda el uno del otro, y esto por alguna de las razones
que están dichas.












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