Capítulo VI
De la concordia
Cosa es también anexa a la amistad la concordia, y por eso trata della aquí
Aristóteles, y declara qué cosa es concordia, y cómo no toda conformidad de
pareceres es concordia, sino cuando conforman en las cosas tocantes a la común
utilidad. Y muestra también cómo entre los malos no puede durar la concordia, por
no haber conformidad de pareceres.
La concordia también parece ser cosa de amistad, y por esto la concordia no es
solamente conformidad de pareceres y opiniones, porque seguirse hía que los que
no se conocen los unos a los otros fuesen concordes. Tampoco dicen ser concordes los que en cualquier cosa son de un mismo parecer, como los que en las cosas
del cielo son de una misma opinión, porque concordar en las opiniones en cosas
semejantes, no es cosa que tiene que ver con el amistad. Pero cuando los pueblos y
ciudades en lo que toca a su utilidad son de un mismo parecer, y escogen aquello
que les parece convenir a todos comúnmente, y lo ponen por la obra, entonces
dicen que están concordes. Concordan, pues, los hombres en las cosas que se han
de hacer, y déstas en las cosas de tomo y gravedad que pueden convenir a ambos, a
todos, como las ciudades concuerdan cuando a todas les parece que se han de sacar
por elección los cargos públicos, o que han de hacer liga con los lacedemonios, o
que Pitaco sea príncipe, pues él holgaba de serlo. Pero cuando cada uno por su parte
quiere serlo, como aquellos de la tragedia Fenisas, muévense alborotes. Porque el
concordar en una misma cosa no es entender el uno y el otro una misma cosa, sea
cual quisiere, sino resumirse en lo mismo, como cuando el pueblo y los buenos dél
se conciertan en que gobiernen los mejores. Porque desta manera cada uno sale
con lo que desea. Parece, pues, la concordia una amistad civil, como también se
dice serlo, porque consiste en las cosas útiles y que importan para la conservación
de nuestra vida. Tal manera, pues, de concordia hállase entre los buenos, porque
estos tales concordan consigo mismos y con los demás que son del mismo parecer.
Porque las consultas déstos tales permanecen, y no van y vienen como corrientes
de agua, porque quieren lo que es justo y útil, y esto comúnmente lo apetecen
para todos; pero los malos hombres no pueden concordar sino, cuando mucho,
por algún poco de tiempo, así como ni tampoco ser amigos, pues apetecen el
tener más en las cosas útiles, y en los trabajos y servicios el hacer lo menos, y
como cada uno dellos quiere esto para sí, escudriñan mucho al que le está cerca
y le van a la mano, porque como no guardan comunidad piérdense, y así suceden
entrellos disensiones, forzando los unos a los otros que hagan las cosas justas
que ellos no quieren hacer.












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