Capítulo VIII
En que se muestra cómo el amistad lisonjera consiste más en ser uno amado
que en amar
Pone la diferencia que hay entre la verdadera amistad y la de los que se huelgan
de que los lisonjeen, y muestra cómo la verdadera amistad consiste en amar,
trayendo por ejemplo el amor de madre para con los hijos; y la amistad lisonjera
más en ser amado que en amar, la cual amistad no se halla sino entre tales personas
cuales pintó el cómico latino en el Eunuco, en persona de Traso y Gnaton: quiero
decir entre necios arrogantes y taimados lisonjeros.
Pero hay muchos que, por su arrogancia, desean más ser amados que no amar,
y por esto hay muchos amigos de lisonjeros, porque el lisonjero es amigo de más
bajo quilate, o a lo menos fingese serlo, y que ama más que no es amado. Porque
el ser amado parece cosa muy vecina del ser honrado, lo cual muchos lo apetecen. Aunque no parece que apetecen la honra por sí misma, sino accidentariamente,
porque muchos se huelgan de que los que están puestos en señorío los honren, y
esto por la esperanza que de allí les nace: que confían que recabarán dellos lo que
quieren menester. Agrádales, pues, la honra, como señal que han de librar bien.
Pero los que desean que los buenos y sabios les hagan honra, quieren confirmar la
buena opinión en que están puestos. Huélganse, pues, éstos de ver que son buenos,
dando crédito al juicio de los que lo dicen. Pero huélganse con ver que son amados
por solo esto mismo. Y así parece que el ser amado es cosa de mayor valor que el
ser honrado, y que el amistad por sí misma es cosa de preciar y desear. Aunque
parece que el amistad más consiste en el amar que no en el ser amado, como se
vee claro en las madres, que se deleitan en querer bien a sus hijos, porque algunas
dellas dan sus hijos a criar a otras mujeres, y con todo eso los aman entendiendo
lo que hacen, ni se les da mucho que dellos no sean amadas, si lo uno y lo otro
no es posible, sino que se tienen por contentas de verlos bien librados, y los aman
aunque ellos, por no conocerlas, no puedan hacer con ellas los cumplimientos que
deben. Consistiendo, pues, más de veras el amistad en el amar, y siendo alabados
los que son aficionados a tener amigos, parece que la virtud de los amigos es amar
de modo que, aquellos amigos en quien esto se hace como debe, son firmes amigos,
y el amistad dellos dura mucho. Y desta manera, aunque sean de desigual calidad,
serán amigos, porque vernán a igualarse, y la amistad no es otra cosa sino una
igualdad y semejanza, y señaladamente la de los que son semejantes en virtud,
porque como son personas firmes y perseveran consigo y con los otros, y ni tienen
necesidad de cosas ruines ni dan favor para ellas, antes (que lo quiero decir desta
manera) las prohíben. Porque es proprio oficio de buenos ni errar ellos ni permitir
que sus amigos den favor a cosas malas; pero los malos no tienen en sí firmeza ni
seguridad ninguna, porque ni aun a sí mismos no perseveran semejantes, y en poco
rato se hacen amigos, deleitándose con su común ruindad. Pero los amigos útiles
y los aplacibles más espacio de tiempo duran, que es mientras los unos a los otros
deleite dieren o provecho. Pero el amistad que de cosas contrarias se hace más
particularmente parece que es la que se toma por el provecho, como es la que hay
entre el pobre y el rico y entre el ignorante y el sabio, porque cada uno, en cuenta de
aquello que apetece y se conoce tener necesidad dello, da otra cosa. A esta misma
amistad se puede reducir la que hay entre el enamorado y la persona amada, y entre
el hermoso y el feo, y por esto muchas veces dan mucho que reír los enamorados,
pretendiendo que tanto han de ser amados, cuanto aman ellos. Y si ellos tuviesen
igualmente partes para serlo, por ventura ternían razón de pretenderlo; pero no
teniendo en sí cosa que de preciar ni de amar sea, es cosa de risa pretenderlo.
Aunque por ventura un contrario no desea otro contrario por sí mismo, sino
accidentariamente, sino que su deseo es alcanzar el medio, porque en éste consiste
el bien. Como agora lo seco no apetece hacerse húmedo, sino venir al medio, y de la misma manera lo caliente y los demás. Pero dejemos esto aparte, que
es fuera de propósito.












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