Capítulo X

Capítulo X
Cómo hay tres maneras de república, y otros tres géneros de república viciosa
Aunque no es proprio deste lugar tratar del gobierno de república, porque aquí no
se trata sino de los principios della, que son las virtudes, con todo eso, como trata
de la amistad civil, y ésta no se puede bien entender sin entender las diferencias
de la república, pónelas aquí brevemente, las cuales más al largo entenderemos
en los libros de República. Pone, pues, tres maneras de gobernar república, reino,
aristocracia, que quiere decir gobierno de buenos, y la que rigen los que son de
más hacienda. Y con mucha razón pone por mejor de todas el reino, porque en
las otras maneras de gobierno que de tiempo a tiempo se mudan, la diversidad
de condiciones de los que rigen suele destruirlas. Pero así como es la mejor, está
también subjeta a la peor de las mudanzas, que es a la tiranía, cuando el rey quiere
hacer en todas las cosas su voluntad, y quiere que aquella valga por ley, aunque
sea contra buena razón y contra justicia, y, en fin, cuando viene a persuadirse
que la república es para él y no él para la república. Pero esto en los libros de
República se tratará más largo.
Hay tres maneras de gobierno de república, y otras tantas de mal gobierno
y vicioso, que son como destruición de aquellas otras. Son, pues, los gobiernos
buenos éstos: el reino, la aristocracia, y el tercero, el que se hace y escoge conforme
a la facultad que cada uno tiene de hacienda, la cual llamarla timocracia (que
quiere decir gobierno de hacienda) no parece propria manera de decir, pero los más
suélenla llamar gobierno de república. De todas estas tres maneras de gobierno,
la mejor es el reino, y la peor la timocracia. Pero el vicio y perdición del reino es la tiranía, porque el uno y el otro son monarquías, aunque difiere mucho la una de
la otra, porque el tirano no mira más de sus proprios intereses y provechos, pero
el rey mira mucho por el bien y provecho de sus súbditos, porque aquel que para
conservar su estado no es bastantemente poderoso, y no hace ventaja a los demás
en todo género de bienes, no es rey, y el que todo esto tiene, no tiene necesidad de
ninguna cosa, de manera que nunca terná cuenta con sus proprias utilidades, sino
con el bien y utilidad de sus vasallos, porque el que desta condición no es, más
parece hombre elegido por suerte, que no rey. Pero la tiranía es al contrario desto,
porque no tiene cuenta con procurar otra cosa sino sus provechos, y así, es cosa
muy manifiesta ser la peor manera de gobierno, porque lo que es contrario de lo
mejor, aquello es lo peor. Suélese, pues, mudar de reino en tiranía, porque la tiranía
es vicio de la monarquía, y el que es mal rey hácese tirano. Pero del otro gobierno,
que se dice aristocracia, por falta de los que gobiernan se suele mudar en oligarquía,
cuando los que gobiernan reparten las cosas de la república fuera de la dignidad de
cada uno, y se lo toman todo, o lo más dello, para sí, y unos mismos tienen siempre
los cargos de la república y precian, sobre todo, el hacerse ricos. Mandan, pues,
los que son pocos y malos, en lugar de los mejores. Pero de la timocracia suélese
venir a la democracia (que es gobierno popular), porque son estas dos maneras de
gobierno muy vecinas la una de la otra, porque también la timocracia quiere ser
gobierno de muchos, y todos los que hacienda tienen son iguales. Pues de los malos
gobiernos de república, el menos malo es el gobierno popular, porque se aleja poco
de su especie de república. Destas diversas maneras, pues, se mudan señaladamente
las repúblicas, porque desta manera es poca y fácil la mudanza. Pero en las cosas
puede quien quiera ver una semejanza y casi ejemplo dellas, porque la contratación
que el padre tiene con los hijos, tiene manera y muestra de reino, porque el padre
tiene cuidado de los hijos, y por esto, Homero llama a Júpiter padre, porque el reino
quiere mostrarse gobierno paternal. Pero, entre los persas, el paternal gobierno
es tiranía, porque se sirven de los hijos como de esclavos. Es también tiránico
gobierno el del señor con los esclavos, porque en él no se busca ni hace sino el
provecho del señor. El gobierno, pues, del señor parece recto, pero el paternal que
los persas usan es errado, porque los diversos estados de personas han de tener
también diversa manera de gobierno. Pero la contratación del marido y la mujer
representa la aristocracia, porque el marido, como su dignidad lo requiere, manda,
y manda en las cosas que a su gobierno tocan, pero las cosas que cuadran y son
dadas a la mujer, a ella las remite. Pero si el marido se requiere entremeter en todo
y regirlo todo, inclínase a la oligarquía, porque hace cosas contra su dignidad, y no
como superior. Otras veces mandan las mujeres, por ser ellas las herederas de sus
padres y personas ricas; de manera que no va el regimiento de la casa conforme a
virtud, sino por riquezas y poder, como en las oligarquías. Pero la contratación de
los hermanos parece a la timocracia, porque, fuera de que difieren en la edad, son iguales en lo demás, y por esto, si en la edad son muy diversos, ya no tienen amistad
de hermanos entre sí. Pero la democracia o gobierno popular, señaladamente se
muestra en las casas donde no hay señores, porque allí todos viven a lo igual,
y también en las que el señor es hombre de poco valor y cada uno tiene liberta
de hacer lo que quisiere.

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