Capítulo XII
En que se demuestra cómo el vivir en compañía es la más propria obra de los
amigos, así buenos como malos
Concluye Aristóteles su disputa de la amistad, declarando ser el proprio
fin el vivir en compañía, ora sean los amigos virtuosos, ora viciosos, y muestra
cómo de la misma manera que el enamorado se huelga con el ver más que con
otro sentido, así también el amigo. Ponen asimismo la diferencia entre los
buenos amigos y los malos, que cada unos dellos huelgan de tener compañía en
ejercicios semejantes a sus costumbres, los buenos en buenos y los malos en
malos deshonestos ejercicios.
Acaece, pues, que así como a los enamorados les es la más aplacible cosa de
todas el mirar, y más apetecen este sentido que todos los demás, como cosa por
donde más entra y se ceba el amor, así también los amigos lo que más apetecen es
el vivir en compañía, porque la misma amistad es compañía, y de la misma manera
que uno se ha para consigo mismo, se ha también para con el amigo, y el sentir
uno de sí mismo que es, cosa cierto es de desear, y por la misma razón el sentir lo
mismo del amigo lo será. Pues el ejercicio deste sentimiento consiste en el vivir
en compañía; de manera que no es cosa ajena de razón el desearlo; y en aquello en
que consiste el ser de cada uno, o por cuya causa desean el vivir, en aquello mismo
quieren conversar con los amigos. Y así, unos se festejan con convites, otros con jugar a los dados, otros con ejercicios de luchas, otros con cazas, o en ejercicios
de filosofía, conversando cada unos dellos en aquello que más le agrada de todas
las cosas de la vida. Porque deseando vivir con sus amigos hacen estas cosas, y
comunícanlas con aquellos con quien les agrada el vivir en compañía. Es, pues,
la amistad de los malos perversa, porque como son inconstantes participan y
comunícanse lo malo, y hácense del todo perversos, procurando parecer los unos
a los otros; pero la de los buenos es buena y perfeta, porque con las buenas
conversaciones crece siempre la virtud. Y así parece que cuanto más se ejercitan
y más los unos a los otros se corrigen, tanto mejores se hacen, porquereciben los
unos de los otros las cosas que les dan contento. De donde dijo bien Teognis,
como arriba dijimos:
Del bueno aprenderás las cosas buenas.
De la amistad, pues, baste lo tratado. Síguese agora que tratemos del deleite.
Fin del libro nono












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